Estos son solo algunos ejemplos de la capacidad creativa de Carlos Asensio, en sus facetas de escultor, dibujante, diseñador gráfico, ceramista…, a veces relacionados con su actividad de docente e investigador (para ilustrar procesos científicos, para usarlos como transparencias en sus ponencias), o simplemente como actividad en sus tiempos de ocio, Carlos Asensio creó pequeñas obras de arte, muchas de ellas conocidas solo en su ámbito familiar, de amigos y de compañeros de trabajo o alumnos.
Otras, con más repercusión, como los sellos que diseñó para el Congreso de FEBS en 1969 y que La Real Casa de Correos editó, o las piezas de cerámica modulares que realizó en la Fabrica de Cerámica de Sargadelos, donde acudía los veranos desde la localidad donde veraneaba, San Ciprian, situada a unos pocos kilometros, para disfrutar del proceso creativo y químico de crear piezas de cerámica, junto a sus amigos Isaac Díaz Pardo y Andrés Varela, algunas de las cuales estuvieron expuestas en el museo de la fábrica durante muchos años.






